Somos sombras en el aire que desploma armonías y sueños en presente, donde nos transformamos en vaivenes por las olas.

miércoles 28 de octubre de 2009

Dormiré

hasta que un dragón me despierte.

viernes 9 de octubre de 2009

Despacio

Quién es la oscuridad sino una
ráfaga del tiempo.
Así es.

Nos fuimos porque la nostalgia dejaba sus inspiraciones
bajo unas carcajadas
que hay que tomar medida.

Todo lo cubría una nota musical para las visitas,
era estar relacionando historias con una mueca.

Adivina quién se esforzaba sin soltar pisadas.

Era la pensante histeria de malograrnos,
de insistir melazas
y anudar peldaños,
carecer de interés y dejarnos los suspiros
soltarse cual injurias.

No cierres los ojos tan deprisa.

Una noche cualquiera

Marian se desnudó lentamente.

Empezando por los tirantes del vestido
fue mostrándole el cuerpo, al natarual,
poco a poco,
como no queriendo la cosa; mientras,
Guian sentía cómo las ganas de tenerla
le invadían
carcomiéndole las entrañas y
dejando un deseo sexual latente
que flotaba en el aire de la alcoba.
Ella, con movimientos suaves,
que creaban una danza imaginaria,
se mantenía de pie frente a la cama,
y él, desgarrado,
sometiendo sus ganas de poseerla,
se abstenía de tal lujuria
mordiéndose los labios.

Era demasiado hermosa como para matarla

pensaba

aun así
debía hacerlo

para eso lo habían contratado.

¿Estás bien?, preguntó Marian
olvidándose de los movimientos
que despertaban una gran
sensualidad en ella.

Ven acá,
dijo Guian.

Los besos levantaron el telón
de la segunda escena,
cuando el fulgor de la pasión hacía mella
en ellos
y el tiempo
rompía sus relojes
olvidando sus acuerdos
monetarios.

jueves 8 de octubre de 2009

Las camelias.

Corazón que desborda sutilezas
y azucenas perfumadas con azúcar.

El bosque
a lo lejos
pronunciando está
con sus aromas
afrutados.

¡Noche de escafandras
gritan melodías que se escapan
en silencio!

Brío de unos ojos que coquetos embaucaron
un navío perdido entre la bruma.

Desliz de siluetas
tocándose los cuerpos
desnudos

sudorosos

prendidos al fuego
que surge de las manos
abanico.

Las camelias
más lejos que los bosques

preguntan por aquellas voces
que bajo sábanas
y bromelias
surcaban un orgasmo.

lunes 5 de octubre de 2009

Qué cosas

Ay…
los vicios.
Qué recuerdo tan galáctico se asoma
a mis guirnaldas de esta noche.

Te hablaré de la felicidad que inunda
este desliz de sentimientos:

¡Que las aves nos canten melodías!,
fútiles sonetos que engalanan
destellos que no ensordecen
ni en cañaverales abiertos
y solitarios como ríos,

pájaro de brisa crepuscular
que acaricia la mirada
al verte desnuda
de las manos,
silente caricia que se escurre y
promete como flores
derritiendo aromas insaciables,

brisa noctámbula desde el fondo del tiempo
suplicante y risorio que engalana
los espejos ya mostrados en la cara.

El recuerdo juguetea
hoy
entre mis dedos y tus ojos
canela que hierven en el agua
pensamientos peligrosos
como los vientos de los mares
que serenan su bravura.

Heme aquí.

Sabes qué,
desperté con un humor increíblemente
bueno.
Ya no tiene caso liarme con enredos
ni con chaquetas mentales
que algunas veces (la mayor parte de ellas)
suelen asomarse entre la maleza.
A partir de hoy, las cosas serán
vistas con otros objetivos, con otros ojos
que no dañen con los reflejos
que ya queman.
Seré el sigilo de la noche, la brisa
que toca tu cara en un atardecer del Mediterráneo
o del Caribe.
Dejaré que corran los ríos y no lanzaré piedras
al asfalto.
Cesaron las injurias y vénganos el reino.
Que no estamos hechos de palabras
cortantes ni de globos que revientan,
más bien somos lo que somos,
estamos donde estamos
y decimos lo que decimos
porque así lo decidimos.

domingo 4 de octubre de 2009

Abrázame y Muérdeme. Amárrame.

viernes 2 de octubre de 2009

Hoy en día.

Déje monos de broma.

jueves 1 de octubre de 2009

Una cosa más te pido.

Hablemos Soledad, déjame las palabras anudadas
a las patas de la mesa
que ya no cree una mierda.
Dime que me quieres.
Rómpeme la madre con tus verdades
como bodrios que se escupen bajo tonos
matinales.

Yo te dejaré puesto el desayuno
este fin de semana, tal como te gusta,
dulce Azucena que se asoma
sigilosa.
Anotaré una pausa.
Me reiré
y con besos, encajaré
escrito mi decoro
en las sábanas de este terrible olor
que todo lo envuelve:

tu aroma.

¿Por qué tiemblas de risa cuando te percibo?

Dulce esparadrapo dejas
en los nudillos
de este corazón que revienta
tembloroso
y vomita versos engarzados.

Una cosa más
te pido,

déjate de historias y abandóname,
Soledad
que se escapa entre mis dedos.

Tengo un amigo que se enamoró de una maestra.

Es hermosa, me decía
con su mirada
en la nada,
es divina, recalcaba, mientras entre suspiros
se perdía.

Pensaba en ella tanto, que algunas veces
por la noche
las estrellas
dibujaban
su silueta
titilando.
Es tan guapa… que los ángeles la envidian,

es llagar a la luz
sabiendo que Nada está perdido.

Estaba tan enamorado,
que un día tuvo el valor
de hablarle, de mostrar, sin paredes,
las entrañas de su corazón ardiente.

Eres hermosa, divina…
algunas veces, por la noche
veo cómo las estrellas
dibujan tu silueta
titilando,
eres tan guapa,
que pienso en cuánta envidia los ángeles te tienen…

he llegado a la luz
sabiendo que nada está perdido.